¿QUÉ HAY DETRÁS?
El mundo de las redes sociales da para todo, para opiniones discrepantes pero alturadaa, como también para replicar mentiras, aún siendo conscientes de lo que lo son.
Para algunos no les basta mentir sino hacen "viral" falsedades a cambio de sabe Dios qué, como negar lo que todo el Perú vio un 28 de noviembre del 2020,vale decir el descenso de categoría del equipo de Matute. Pero cómo ya nos tiene acostumbrados con títulos truchos, el 2021 "regresó" gracias a una maniobra vergonzosa, que hoy algunos intentan soslayar.
Pero es en el 2023 que la desesperación y frustración hizo que los alianCEROS apagaran la luz impunemente para evitar una celebración que igual se dio. Una vez más Universitario volvió a dar la Vuelta Olímpica en la cancha Carlos Villanueva.
Lo que ha sucedido en los dos años siguientes ya da para la risa En el 2024, año del Centenario de la Fundación de Universitario, los alianCEROS se fijaron como objetivo que la U no campeonara. Fracasaron, como sucedió el siguiente año, en el que logramos el segundo e inédito Tricampeonato.
Para este año 2026, la maquinaria de los enemigos (no encuentro otra forma de llamar a quienes cometen tanto atentado contra la U) iniciaron su intento para evitar el primer Tetracampeonato en el fútbol peruano.
Se valieron de felones y peseteros para anular la ventaja lograda al ser campeones en octubre del 2025 y tras la contratación del entrenador Javier Rabanal y de los refuerzos, "periodistas y creadores de contenido" al servicio de intereses contrarios a los de la U iniciaron una campaña de críticas dirigidas a ciertos hinchas a fin de crear "desesperación" ante un supuesto bajón en el rendimiento del equipo.
Pero como ello no fue suficiente, apelaron a árbitros que convalidaron jugadas abiertamente antirreglamentarias en contra de la U (el írrito penal en el partido contra Cusco) y el gol alianCERO producto de una jugada con intervención indebida del VAR. Pero como esto era insuficiente, convalidaron un clima de violencia contra nuestro equipo en el estadio San Martín de Porres y aprovecharon ello para suspender al entrenador y a un jugador clave como Jairo Concha.
"La cereza del pastel" sin embargo fue la supuesta acusación de racismo en el partido contra el UTC en el estadio Monumental, patraña en la que se han envuelto un ex arquero alianCERO y un árbitro con pésimos antecedentes que incluyen una suspensión por haber favorecido descaradamente al cuadro de Matute.
No hay prueba alguna que avale esa mentira, por lo que los dirigentes de la U están en el deber de proteger los intereses del club sino y en el derecho de llevar ante la justicia a los que han armado este sainete, con la complicidad de malos "periodistas".
Tampoco no olvidemos a aquellos que desde la interna resultan cómplices y tontos útiles de esta confabulación para evitar un nuevo e histórico título. Esos que alguna vez vistieron la Crema y hablan por la herida, al no poder imponer a mediocres familiares o cuidan sus pesetas deben ser borrados de nuestra historia.
Es hora de cerrar filas y así lo ha entendido el plantel crema y los hinchas. En la cancha debemos demostrar la superioridad de nuestro equipo; sin que dejemos de jugar "en todas las canchas" inspirados en el Deuteronomio.
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