¿COMPADRAZGO?

 


El tema de la fecha para llevar a cabo la presentación de sus equipos de cara al inicio de la temporada 2026, volvió a enfrentar a Universitario y al equipo de Matute.

Está claro que quien inició los trámites para obtener las garantías policiales fue Universitario. Apelar a mentiras o medio verdades lo único que pone en evidencia a un equipo que no sabe hacer las cosas, desde hace un buen tiempo.

Por temas de agenda, la única fecha que tenía Alianza para enfrentar al Inter Miami era el 24 de enero; por lo que  los dirigentes victorianos tuvieron que hacer malabares para que les den garantías. La actitud aliancista lindó con la soberbia y mala disposición al diálogo, algo que de ninguna manera abona a su favor.

Pese a ello cierta prensa adicta a los intereses aliancistas pretenden apelar a "un compadrazgo" ya extinguido, el que ha dado paso a una enemistad que no da pie a ningún gesto de buena fe.

El compadrazgo existió cuando Lolo y El Mago Valdiviezo eran rivales en los canchas pero amigos fuera de ellos o cuando Toto era "íntimo" de las figuras aliancistas de entonces y no tenía ningún contratiempo para jugar naipes con ellos.

Pero eso murió cuando a mediados de los años 70's la barra aliancista lumpenizada atacaba a barristas cremas de Oriente. Ello dio origen a la Trinchera Norte, cuya respuesta no tardó en esperarse.

La rivalidad se convirtió en enemistad y se manifestó en las canchas y fuera de ellas. A ello abonó triunfos ilegítimos como en 1978 que dió origen a un título aliancista ilegítimos.

El Clásico del Fútbol repitió momentos como el que dio origen a esta rivalidad en 1928. 

El accidente del Fokker en 1987 solo fue un bálsamo pues al año siguiente, Alianza sería actor de una oprobiosa fuga de la cancha un 3 de agosto en el llamado "Clásico de la Vergüenza".

Alianza se convirtió en un eterno mal perdedor de finales o partidos de definición, como en el partido de vuelta de la final Nacional de 1999, la vuelta del Apertura del 2002 o uno de los peores baldones del Fair Play en el fútbol peruano, "el apagón" de la vuelta de la Final Nacional del 2023.

La pérdida de la posibilidad de un Tricampeonato, a un año del Centenario de la U, originó no solo una frustración más, sino hizo que la maquinaria aliancista lance una serie de ataques contra la U. Fueron lanzadas al ruedo mentiras como un supuesto título en 1934 cuando está claro la falsedad de los dichos aliancistas. Algunos ex jugadores como un tal Soto, que arrastra el trauma de haber perdido como entrenador las semifinales de la Primera Libertadores Sub20 en la que la U fue campeón, no tuvo vergüenza alguna en repetir varias veces que "el objetivo alianCERO era impedir el título de la U en su Centenario".

Por cierto que Alianza no pudo evitarlo sino que pese al concurso de un "equipo periodístico", "los esfuerzos" para impedir la promulgación de una ley que posibilitará la viabilidad de clubes deudores, como ellos mismos, también fracasaron.

Este año no ha sido diferente a los dos anteriores. Desde un inicio han usado las redes sociales y a algunos periodistas para deslegitimar el segundo Tricampeonato de Universitario, con una evidente falta de Fair Play. Los alianCEROS acusan a otros de cometer sus triquiñuelas y "ayudines".

Señalados algunos hechos e hitos del accionar de Alianza, cómo esperar que las ofensas se olviden y las heridas se curen. Imposible.

Poner la otra mejilla al enemigo no solo es inviable sino estupido, sabiendo que a traición volverán a atacarte.

Finalmente, de qué vale que la Federación Peruana de Fútbol gaste 60 segundos de tiempo en cada partido para hacer llamados de "paz" si los ataques continúan.

Paz y fraternidad, si; pero previo cambio de actitud aliancista.

PS Feliz 2026. Que este año que se asoma sea el Primer Tetracampeonato del Fútbol Peruano.


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